UN MOMENTO PARADISIACO CON EL MAESTRO DE LA NUEVA COMUNICACIÓN
Era una noche bastante fría, como esas que caracterizan a la ciudad de Bogotá. Sin embargo, era una noche especial, pues se acercaba la inauguración de uno de los eventos más importantes para la facultad de las ciencias de la comunicación de la Universidad Minuto de Dios, y para aquellos que se emocionaran con los procesos comunicativos, enfocados desde una perspectiva diferente a los que meramente nos muestran los medios, es decir, desde la relación cultura y comunicación.
El ambiente estaba preparado, cantidad de estudiantes, docentes y invitados pululaban en la entrada del teatro Minuto de Dios, mientras los encargados de la logística recibían de manera cordial a quien desease ingresar a tan magnífico evento, al mismo tiempo que obsequiaban un presente con el título del tema del día.
En el interior del lugar, no había puesto disponible para sentarse cómodamente, porque ninguno de los estudiantes de las dos jornadas quería dejar pasar esa semana, sin tener la oportunidad de escuchar al protagonista de la misma, y a quien había dado un viraje abrupto en el concepto de la comunicación. En la tarima, los encargados del evento ajustaban lo necesario para que todo saliera de maravilla, desde la mesa donde departirían los encargados de dar inicio a este evento, hasta lo concerniente al sonido y cámaras fotográficas para registrar el momento.
Después de unos minutos, dio inicio el tan esperado momento con las palabras de los maestros de ceremonia, quienes en medio de arengas y palabras encomiables exaltaban la oportunidad de tener presente a quien consideraban fundamental en los procesos comunicativos a nivel Latinoamericano. Seguidamente, el rector de la Universidad Minuto de Dios, el padre Harold Castilla enunció su discurso, por cierto bastante ceñido a los estándares de formalidad, donde lució muy seguro y contento por tener la oportunidad de asistir a tan magno evento.
Después de su intervención, se presentó la decana de la facultad de Comunicación de la Universidad, Amparo Cadavid, quien lucía un poco nerviosa. Al finalizar su intervención, se proyectó el video elaborado por la Universidad, donde se intentaba simplificar los conceptos más significativos de las teorías de nuestro invitado estrella.
Ulteriormente, culminado el preámbulo comenzó el plato fuerte de la noche, inició la intervención de Jesús Martín Barbero, hombre de estatura media, cabellos blancos que denotaban su edad, vestuario sencillo, mirada entre taciturna y seria, quien agradeció la oportunidad de presentarse en la Universidad Minuto de Dios e inmediatamente dio paso a su jocosidad para atraer la atención de los presentes.
Durante su alocución, mantuvo la atención de los asistentes de manera inusitada, mostrándonos de manera fehaciente el poder de un buen discurso, donde a través de anécdotas, experiencias de vida, teorías, publicaciones, elucidó plausiblemente su cosmovisión con respecto a la comunicación, facilitando la tarea de interpretar sus libros más emblemáticos: de los medios a las mediaciones, oficio del cartógrafo, entre otras publicaciones.
No obstante, siempre enfatizó en la importancia de perderse en el camino para hacer grandes y nuevos descubrimientos, porque según aseveró es la única manera de conocer realmente. Asimismo, dijo que era imposible hablar de comunicación sin tener en cuenta a las culturas inmersas en la sociedad, debido a su modus vivendi estaba lleno de significados y sentidos. Además, mencionó un tanto de veces a Walter Benjamín, pero de manera especial cuando acotó: ´´encontré la esperanza cuando vi el rostro de los desesperanzados´´.
Finalmente, después de una larga pero sustanciosa intervención, se despidió entre sonrisas y aplausos dejando a su paso grandes incógnitas, acerca de si en realidad estamos cumpliendo con los requerimientos necesarios, para hacer auténticos procesos sociales desde la inclusión de las minorías.
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